PSIQUIATRÍA INFANTO – JUVENIL

La psiquiatría infantil o infanto-juvenil o pediátrica es una rama de la medicina ejercida por un profesional médico psiquiatra plenamente convencido de que la infancia y la adolescencia son etapas trascendentales en la vida de todo ser humano. Etapas en las que las primeras experiencias de la vida pueden generar cambios tan profundos que afectan el mismo ADN de las células del cerebro y por tanto, la programación de las funciones del pensamiento humano relacionadas directamente con el aprendizaje, las emociones y la conducta.

La psiquiatría pediátrica estudia los desajustes hormonales y de neurotransmisores que pueden aparecer a nivel cerebral durante estos períodos específicos de la vida, y que posibilitan la aparición de algún tipo de trastorno o enfermedad mental.

La psiquiatría infantil detecta, evalúa y trata las enfermedades y desórdenes mentales propios de niños y adolescentes. Para la detección de las enfermedades mentales un psiquiatra infantil debe ser primero médico, luego especializarse en psiquiatría y posteriormente realizar estudios adicionales en psiquiatría infantil.

El hecho de que la psiquiatría infantil sea una rama de la medicina asegura que los estudios y tratamientos utilizados cumplen y garantizan su uso en una población vulnerable. Por esto, los estándares de calidad para medicamentos y tratamientos son mucho más rigurosos en niños y adolescentes y deben demostrar una alta eficacia sin representar peligro para la salud.

La psiquiatría infanto-juvenil diagnóstica las enfermedades gracias a la capacidad del médico de observarlas y al uso de unos parámetros de detección contemplados en manuales especializados de estudio y detección de enfermedades mentales que son aplicables a cualquier niño o adolescente en cualquier lugar del mundo y generar el mismo “resultado”.

La psiquiatría infantil crea y diseña un tratamiento para las enfermedades o desajustes encontrados en el paciente. Tratamientos que como anoté previamente, fueron evaluados y demostraron ser seguros y aliviar y mejorar su salud.

Los tratamientos en psiquiatría infantil pueden incluir medicamentos, exámenes y ayudas diagnósticas y remisión a otros terapeutas o especialistas como psicología infantil, neuropsicología, pediatría, fonoaudiología, terapia ocupacional y otros.

No tratar una descompensación o un trastorno emocional, intelectual o del comportamiento a edades tempranas representa una alta probabilidad de desarrollar una o más enfermedades psiquiátricas en la vida adulta y sus correspondientes pérdidas en años de vida saludables, pobre consecución de logros personales y sociales, y más marcado deterioro en la calidad de vida de ese individuo.

FORMACIÓN
Dos años de formación en psiquiatría pediátrica en el Hospital psiquiátrico infanto-juvenil “Carolina Tobar García” de la ciudad de Buenos Aires.

Pasantía en el servicio de psiquiatría de niños y adolescentes del Hospital Mental de Antioquia.

Un año de estudios en psicopatología infanto-juvenil con la Asociación de Psiquiatras Argentinos de Buenos Aires.

Un año de estudios en psiquiatría pediátrica con énfasis en la formación del aparato psíquico, en el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires.

 

EXPERIENCIA
Amplia experiencia en psiquiatría pediátrica adquirida con Obras Sociales y la consulta privada en Buenos Aires; y en Medellín, a través del Magisterio, la consulta privada y como docente de cátedra de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Fundación Universitaria San Martín.

MOTIVOS DE CONSULTA MÁS FRECUENTES:
Abandono físico y emocional.
Abuso físico y sexual.
Alimentación y figura corporal (anorexia, bulimia, obesidad)
Ansiedad, trastornos de ansiedad:
Agorafobia.
Ansiedad de separación.
Ansiedad generalizada (TAG).
Crisis o ataques de pánico.
Estrés postraumático (TEPT).
Fobia social.
Fobia o miedos específicos.
Obsesivo-compulsivo (TOC).
Autismo.
Aprendizaje, problemas de aprendizaje
Bipolaridad, trastorno afectivo bipolar.
Bullying y otros actos de hostilidad y reprobación.
Consumo de sustancias psicoactivas.
Control de esfínteres, problemas en el control de.
Control de impulsos y de la conducta, problemas.
Cutting y otras autolesiones.
Déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Déficit cognitivo y discapacidad.

Depresión e intentos suicidas.
Esquizofrenia.
Estrés agudo.
Estrés postraumático.
Insomnio, pesadillas y otros problemas del sueño.
Intento de suicidio.
Maltrato físico y psicológico.
Problemas relacionados con:
Adaptación a las nuevas situaciones de la vida.
Crianza.
Desaparición y/o muerte de un miembro de la familia.
Desprotección y el rechazo.
Hechos estresantes que afectan a la familia y al hogar.
Hechos o sucesos negativos durante la infancia.
Mala relación con los padres y familiares.
Ruptura familiar por separación o divorcio.
Pérdida de seres queridos en la infancia.
Psicosis.
Trastorno en el control de los impulsos.
Trastorno disocial de la conducta.
Trastorno oposicionista desafiante.
Trastornos de conversión y disociativos.
Trauma.